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viernes, 27 de enero de 2012

25 de enero 2012, 2:35 pm

Me acostumbré a verte, creyéndote bolita de pelos en el piso de mi cuarto. Pensé que siempre estarías ahí, esperando a que llegara en las noches, esperando para saludarme. Sabía que un día te irías, y que por saberlo, no dolería tanto. Pensé que estaba preparada. Te lloré antes de tiempo, pero lloro más ahora que ya no tenemos tiempo. Me encierro en mi cuarto, que era nuestro cuarto, y todo lo que veo eres tú. Me siento como respirando agua, te siento aquí a mi lado. Juro que te escucho, pero volteo y ya no estás. Se me olvidó abrazarte más cuando aún teníamos tiempo, caminar a tu lado, rascarte detrás de la oreja que era todo lo que querías. Siempre dije que no tenía amigos de la infancia, vaya día vengo a enterarme de que eso era una mentira.

Dos medallas de obediencia y una de guardia y protección para un poodle de treinta centímetros y una niña de siete años. Un collar blanco nacarado y uno de cadenita. Tres correas amarillas, una almohada deshecha y un swetercito café. Un plato de comida negro y vacío, vacío como mi cuarto sin tí.



Cindy
1997-2012

lunes, 27 de junio de 2011

Más vale tarde

No me di cuenta de que se me hizo costumbre recibir sin dar nada a cambio. Desde niña han sido así las cosas para mi, fáciles. Supongo que esa es una de las razones por las que me han dicho más de una vez que soy como una princesita. No puedo mentir y decir que no me gusta, que no me gusta serlo o que me lo digan; Pero creo que nunca agradecí lo suficiente por las cosas, materiales y no materiales, que he recibido, aún cuando siempre valoré todo lo que me dieron aunque no se notara, aunque nunca lo demostrara. Se me olvida de vez en cuando incluso decirlo, decir gracias en voz alta, algunas veces por soberbia, otras por pena y otras veces simplemente se me olvidó, y lo siento. Lo siento, y hoy digo gracias por todas aquellas veces que no lo hice. Gracias y lo siento.

sábado, 21 de mayo de 2011

Lo siento

Siempre he sabido que soy caprichosa. Sí, ya no me cuesta admitirlo. Siempre he sabido que soy rara, que estoy loca, eso lo saben todos los que me conocen. No, tampoco me cuesta admitirlo. Sé también que estoy sola, que siempre lo he estado. Y sé que eso es así porque yo así lo quise. Y así lo quise porque siempre fue más fácil. No dejar que nadie dependiera de mi, no depender de nadie. Lo que nunca consideré es que tal vez algún día necesitaría depender de alguien. Se me olvidó, no lo pensé. He estado sola antes, y más de lo que estoy ahora. La diferencia es que, esta vez, lo hice a propósito. Yo no sé lo que es tener a un amigo, mucho menos una amiga. Yo no sé cómo cuidarlos, yo no sé ser amiga. Y lo siento, lo siento tanto. Lo eché a perder todo y lo sabía cuando lo hice, y lo siento. Ya no soy la misma de antes, no puedo volver, no hay a qué volver, las puertas se cerraron tras de mi. No hay camino de vuelta y hoy no sé si este nuevo camino me llevará a casa. Yo sé que yo así lo quise. Hoy más que nunca quiero volver. Volver  a fumar, a comer carne, a tomar, a ser irresponsable y poco cuidadosa. Quiero volver a estar sola de a deveras y nunca más lastimar a alguien. Lo siento, lo siento tanto. Yo no sé lo que tener a un amigo, nunca lo he sabido, yo no sé cómo cuidarlos, yo no sé cómo ser amiga. Y lo siento tanto. Siempre he sabido que no soy perfecta, nunca traté de serlo. Es sólo que a veces me gustaría que no me lo recordaran. Me gustaría olvidar por un momento que, últimamente, todo va de mal en peor. Me gustaría olvidar que siempre supe que estoy sola.