Siempre he sabido que soy caprichosa. Sí, ya no me cuesta admitirlo. Siempre he sabido que soy rara, que estoy loca, eso lo saben todos los que me conocen. No, tampoco me cuesta admitirlo. Sé también que estoy sola, que siempre lo he estado. Y sé que eso es así porque yo así lo quise. Y así lo quise porque siempre fue más fácil. No dejar que nadie dependiera de mi, no depender de nadie. Lo que nunca consideré es que tal vez algún día necesitaría depender de alguien. Se me olvidó, no lo pensé. He estado sola antes, y más de lo que estoy ahora. La diferencia es que, esta vez, lo hice a propósito. Yo no sé lo que es tener a un amigo, mucho menos una amiga. Yo no sé cómo cuidarlos, yo no sé ser amiga. Y lo siento, lo siento tanto. Lo eché a perder todo y lo sabía cuando lo hice, y lo siento. Ya no soy la misma de antes, no puedo volver, no hay a qué volver, las puertas se cerraron tras de mi. No hay camino de vuelta y hoy no sé si este nuevo camino me llevará a casa. Yo sé que yo así lo quise. Hoy más que nunca quiero volver. Volver a fumar, a comer carne, a tomar, a ser irresponsable y poco cuidadosa. Quiero volver a estar sola de a deveras y nunca más lastimar a alguien. Lo siento, lo siento tanto. Yo no sé lo que tener a un amigo, nunca lo he sabido, yo no sé cómo cuidarlos, yo no sé cómo ser amiga. Y lo siento tanto. Siempre he sabido que no soy perfecta, nunca traté de serlo. Es sólo que a veces me gustaría que no me lo recordaran. Me gustaría olvidar por un momento que, últimamente, todo va de mal en peor. Me gustaría olvidar que siempre supe que estoy sola.