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martes, 3 de septiembre de 2013

Dejarme estar viva

Qué mejor momento que los primeros días de Septiembre para comenzar una nueva vida. Con corte de pelo nuevo, actitud nueva y una que otra decisión que seguramente me hará quedar como la loca frente a mi familia una vez más. Pero parte de esta nueva actitud incluye hacer lo que se me dé la gana sin importarme lo que nadie, principalmente mi familia, opine a cerca de mis locuras. Tal vez sí me haga más feliz dar clases de dibujo para niños que estudiar arquitectura, tal vez no. No ganaré tanto como dentro de treinta años en caso de que hubiera decidido terminar arquitectura, pero seré más feliz y podré cortarme y pintarme el pelo tan ridículo como sea posible, viajar a donde quiera cuando quiera y con quien quiera, dejarme ser libre, loca, porque son esas las extravagancias que se les permiten a los artistas pero no a los arquitectos, a los oficinistas cualquiera que creen que mientras más dinero tengan mejor estarán aunque eso los haga profundamente infelices. No, yo no quiero eso, yo quiero ser feliz y no me rendiré fácilmente, no dejaré que mis miedos me invadan sino que dejaré que me fortalezcan, como lo han hecho en el pasado. Me emociona. Tomar esta decisión me hace sentir una felicidad prematura que la arquitectura nunca me causó. No significa que dejaré este hábito que tanto me ha costado tomar de dormir tarde y despertar temprano, porque de eso se trata la vida, de estar vivo. La vida no es séptica, no es encapsulable ni ordenada, no es algo que puedas limitar, la vida es peligrosa, y siempre encuentra su camino. Y yo pretendo dejarme estar viva.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Esperando al borde del camino

He tenido sueños confusos en mi vida. He tenido sueños geniales, sueños en los que vuelo, sueños en los que nado. He tenido sueños de libertad, sueños de prisiones, sueños en los que no soy yo, sueños en los que me descubro a mi misma. Hace muchos años soñé que podía ser feliz. Recuerdo un sueño de un río de azulejos azules, una torre, un mundo alterno y una realidad. Una vez soñé una oruga verde brillante que me miraba, no me preguntes por qué lo recuerdo tanto. Y tuve un sueño de una casa junto a un lago, una casa en la que sólo podía ser feliz.

martes, 26 de julio de 2011

Favor de no leer 2

Mis sueños terminan donde comienzan tus secretos. Con mis ganas de vivir contigo pasa lo mismo, lo mismo con mis ganas de morir contigo. Por ti. Y sé que no hay manera de decirte. De decirte que sé cuando me mientes y no te lo digo. No puedo tampoco decirte que tengo miedo yo también, porque te dije que no. Te dije que no pero fueron solo palabras. Tus secretos no me importan porque yo tengo también los míos.

martes, 29 de marzo de 2011

A bad dream



Soné contigo esta noche. Te soñé tal y como te recuerdo, como si fuera posible volver a verte. Recuerdo que en mi sueño tenía presente que aquello era un sueño, y aún así actué como si fuera real. Y te dije que no mil veces, cuando lo que quería era lanzarme a tus brazos y besarte como si nada nunca hubiera pasado. Durante el día me han estado pasando cosas que me recuerdan a ti. Que me recuerdan por qué me alejé y por qué quiero volver. Por qué te quiero, te extraño, no te he podido olvidar. Me gustaría poder no cumplir esa promesa en particular, y enterrarte. Dejarte ir por completo como he dejado ir a tantos. ¿Por qué será que no puedo?, que todo el tiempo, justo cuando pensé que ya te habías ido, que no volverías, algo pasa que me obliga a volver. O a querer volver por lo menos. No quiero. No quiero repetir la misma historia, no quiero volver a lastimarte, a lastimarme. Que se nos haga costumbre rompernos el corazón uno al otro como ha sido siempre. Pero si quiero. Quiero volver para probarnos que sí se puede, que podemos querernos sin herirnos, quiero volver a sentirte, a besarte, a demostrarte que sí se puede, que nada es permanente. Pero sé que no se puede. Sé que no volverás, que no volveré. Y eso me está matando.
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Fue sólo un sueño, nada más. Ya se me pasará.
Ya pasará.

martes, 22 de marzo de 2011

Sueños

Le echaré la culpa a uno de mis blogs favoritos, de que esta mañana me desperté deseando haber terminado de soñar el sueño que estaba soñando. ¿Alguna vez te ha pasado que, sueñas algo que te gusta, y ese mismo día cuando llega la noche te duermes queriendo soñar la continuación de esa historia? Así me siento esta noche. Me ha pasado antes, he tratado, muchas veces, tal vez demasiadas, que trato de soñar dos veces lo mismo, volver a ver a alguien que conocí en un sueño, volver a ver a alguien que no existe, que nunca conoceré en persona, que no tiene ni siquiera coherencia. ¿Alguna vez te ha pasado que tus sueños son mejores que tu vida real?, a mi sí. Y no me gusta, me hace sentir que no soy feliz con mi vida cuando en realidad sí lo soy. ¿Qué más podría pedir después de todo? ¿Qué caso tendría pedir más? Y sin embargo aquí me tienes, escuchando otra vez una canción que me recuerda a alguien que no conozco, un sueño, un concepto más que una persona. ¿Qué caso tiene?

domingo, 20 de febrero de 2011

Sueños en renta

La casa de mis sueños está en renta. Es una casa blanca con azul, no demasiado grande. Cuando pasé frente a ella con mi novio, le señalé el letrero de "SE RENTA". Él sólo dijo "no me gusta", me cambió el tema. Claro que no sabe que es la casa de mis sueños. Muchas veces, desde muy niña, me dijeron que era demasiado soñadora, que se me pasa el tiempo soñando cuando debería estar viviendo. Y creo que es verdad, paso más tiempo soñando despierta que viviendo o soñando dormida. Nunca me molestó en realidad que ninguno de aquellos sueños nunca se hiciera realidad, nunca hice nada tampoco para hacer real nada de lo que soñé, siempre me quedó claro que en la vida, una cosa son los sueños y otra la realidad, y los sueños y la realidad, no se mezclan. Tal vez es por eso que nunca me puse a pensar en qué pasaría si un día tuviera la oportunidad de hacer realidad uno de esos sueños. La casa de mis sueños está en renta, y yo no me atrevo a saltar al vacío. Eso me lleva a preguntarme qué pasaría si llego a tener la oportunidad de vivir la aventura de mis sueños, de conocer al hombre de mis sueños, de encontrar el lugar de mis sueños, ¿Sentiría entonces estar saltando al vacío? ¿Cómo se supone que le hace uno para separar las fantasías de la realidad? ¿Qué carajo es la realidad a final de cuentas?
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Y... si el amor de mi vida es un imbécil?