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miércoles, 27 de febrero de 2013

No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo
    de alcanzar y comenzar de nuevo,
    aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
    liberar el lastre, retomar el vuelo.
    
    No te rindas que la vida es eso,
    continuar el viaje,
    perseguir tus sueños,
    destrabar el tiempo,
    correr los escombros y destapar el cielo.
    
    No te rindas, por favor no cedas,
    aunque el frio queme,
    aunque el miedo muerda,
    aunque el sol se esconda y se calle el viento,
    aun hay fuego en tu alma,
    aun hay vida en tus sueños,
    porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
    porque lo has querido y porque te quiero.
    
    Porque existe el vino y el amor, es cierto,
    porque no hay heridas que no cure el tiempo,
    abrir las puertas quitar los cerrojos,
    abandonar las murallas que te protegieron.
    
    Vivir la vida y aceptar el reto,
    recuperar la risa, ensayar el canto,
    bajar la guardia y extender las manos,
    desplegar las alas e intentar de nuevo,
    celebrar la vida y retomar los cielos,
    
    No te rindas por favor no cedas,
    aunque el frio queme,
    aunque el miedo muerda,
    aunque el sol se ponga y se calle el viento,
    aun hay fuego en tu alma,
    aun hay vida en tus sueños,
    porque cada dia es un comienzo,
    porque esta es la hora y el mejor momento,
    porque no estas sola,
    porque yo te quiero.



Mario Benedetti

viernes, 6 de enero de 2012

Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en su escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y que atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.




Mario Benedetti

miércoles, 26 de octubre de 2011

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo


pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.


Mario Benedetti








No te quedes inmóvil
al borde del camino...

miércoles, 18 de mayo de 2011

El silencio del mar

El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas


ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan


el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes


nunca sabré qué espero de él
ni qué conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede salvarme. 



Benedetti

domingo, 27 de marzo de 2011

Never

Si hay algo que extraño de mi antigua yo es esa forma que tenía de convertir gritos en palabras. Hoy, por accidente, casi envié por correo escritos de aquella época que me gustaría nunca haber tenido razones para escribir. Ha pasado ya tanto tiempo que me cuesta trabajo pensar que esa fui yo. Me avergüenza un poco, de todas formas, saber que esa chica rebelde, explosiva, autodestructiva, aún vive amordazada en algún lugar dentro de mi. Me gusta pensar que vendrán tiempos mejores, mejores incluso que estos de los que no me quejo en absoluto. Me gusta saber que pase lo que pase, Diana no volverá.
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Cansancio (Sin editar ni corregir)


Estoy cansada de escribirte y de pensarte. Estoy harta de husmear en la memoria, de buscar tus labios, tus gestos, tu olor, tu sonrisa, tu mirada; fragmentos de ti que no supe guardar en cajones. Estoy cansada de mirar el cielo buscando tu luna, de esperar que seas tú quien se asoma en mi ventana.


Llegar al límite de la cordura
Palabras al aire sin sentido
Sonidos que no forman palabras
Sino llantos


Vacíos que desafían las leyes de la física
Y pesan.
Dolores del alma que no sanan
Porque no tienen principio ni fin


Susurros que gritan en silencio
Silencios que hacen eco en las paredes
Suicidios que no apagan la vida
Cobardía acechando debajo de la cama.


Un corazón
Hecho piedra, luego tierra, luego ceniza…
El sol que se cansa de mirar la tierra
Amarillo, luego rojo, luego explota.


Amores que caducan
En los refrigeradores del autoservicio
Amores que se pierden
En algún lugar de las ciudades
De las calles, de los mundos.


Estoy cansada de morir de pie.
Estoy a punto de rendirme y la culpa me carcome. Y respiro, pero cuesta. Y mi corazón se oxida de latir; pero él no lo merece. Estoy a punto de caer, y no encuentro en el pavimento dónde caer en blando. Miro hacia atrás y nada hay que me cobije, miro adelante y sólo encuentro todo lo que nunca será. Estoy cansada de perder el tiempo y no tengo ganas de nada. Y todo es tan fácil como dos cajas de aspirinas.

Irinkah.

miércoles, 9 de marzo de 2011

A tientas, Benedetti #1

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas/ vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.

Mario Benedetti

jueves, 2 de diciembre de 2010

Palabras y silencios

La primera vez que alguien escribió para mi un poema, no lo entendí. Entendí lo que decía, pero fue demasiado tarde cuando supe que hablaba de mi. Era una niña, más niña de lo que yo creía, más de lo que creía saber. Y no, no diré que me arrepiento. Hoy soy feliz y lo agradezco. Y sin embargo estas ganas de volver que azotan el alma, se vuelven incontrolables en estas mañanas frías en que falta un abrazo. La historia se acabó porque yo así lo quise, y hoy soy feliz así, mucho más feliz de lo que jamás hubiera sido si hubiera entendido aquél poema. En algunos casos no importa la belleza de las palabras, ni su sonido, sólo su forma, sólo lo que dictan. Las palabras escritas tienen un encanto que muchos no comprenden; El encanto del silencio, de la ausencia. Te leo y sin embargo tú no estás aquí. Estás lejos, lejos, y jamás volveré a escucharte, jamás tus palabras volverán a ser sonido. Una vez alguien me regaló un poema, en una hoja de papel. Y yo no supe lo que esas palabras dictaban, porque nunca fueron sonido... yo pensé que eran sólo palabras. Esas palabras gritaban, y yo no las pude escuchar. Hay días en que me da por pensar que tal vez me gustaría estar sola, libre, tener mis alas de nuevo y andar de cielo en cielo. A veces se me ocurre la posibilidad de volver, de volver otra vez como lo he hecho antes. Y luego abro los ojos y miro hacia atrás; Muchas veces sus palabras volvieron a ser sonido y sin embargo, su ausencia, siempre fue la misma. Una vez alguien me escribió un poema, un poema que nunca fue sonido. Su voz tenía una capacidad impresionante de hipnotizarme, y sin embargo, nunca me leyó un poema.

Hoy soy feliz, mucho más feliz de lo que jamás hubiera sido si hubiera escuchado aquél poema. Al menos, esa es una más de las cosas que se olvidaron de atarme al pasado.
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O será que yo misma me ato al pasado de maneras que ni yo comprendo?