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domingo, 25 de agosto de 2013

No hay consuelo en la soledad

Lo terrible de la vida no es el miedo a la muerte, sino a la vida misma. ¿Qué pasa si vuelo demasiado alto y caigo? ¿Qué pasa si no logro llegar tan alto como pretendo? ¿Qué pasa si llego, pero sola?

Todavía a veces me da por pensar que tal vez no merezco esta vida, que tal vez para mi pesa demasiado. No, no se preocupen, no haré nada al respecto. Es sólo que a veces se me olvida que tengo pies y que sé caminar, que no tengo por qué esperar que nadie me ayude ni camine conmigo. Pero pesa. Siempre me consideré ágil, inteligente, o al menos lo suficiente para sobrevivir, a penas sobrevivir. Pero nunca me he pensado fuerte, esa fortaleza que otros ven en mi, estoy casi segura, es solamente miedo. A veces uno se cansa de sobrevivir y le dan ganas de volar. Siempre pensé que en el futuro habría otros cielos, más tiempo, que era joven y la vida no se me acabaría jamás. De pronto el tic tac del reloj comienza a aterrarme, cuando veo mi futuro en las frustraciones y limitaciones de todos a mi alrededor. Eso es lo que me pasa por conseguirme amigos de treinta en adelante. Luego me dio por pensar que los niños de mi edad podrían ser la respuesta, pero descubrí que ellos tampoco tienen alas. Nadie tiene alas. No sé por qué me da por esperar tenerlas yo. Y me da por enojarme con la vida, con querer gritarle, golpearla, hacer que se rompa un poco y que sienta el dolor que ella me causa a mi. Pero sé que no tiene la culpa. Culpo a los aviones sin corazón que se marchan, que pueblan los cielos de soledades y de ausencias, y a esta estúpida idea que tiene la gente de que tal vez en otros cielos podrán ser felices. No funciona así, y se los digo, pero se marchan de todas formas, me abandonan. No sé si me merezco esta vida, sólo sé que a veces vivir duele, pesa. Cuando éramos niños decíamos que no podíamos esperar para ser adultos, pensabamos que ellos hacían las cosas divertidas, que ellos lo sabían todo, lo podían todo. No nos dijeron que crecer duele, que uno debe aprender a estar solo, acostumbrarse a las ausencias, muertes y abandonos, dejar atrás los sueños y sacrificar sonrisas por éxitos. ¿Por qué no nos dijeron los adultos que vivir duele?, nos atrajeron a la vida con mentiras, fantasías. Se les olvidó advertirnos que los vivos sangran, sufren. ¿Por qué demonios celebran los nacimientos en este maldito mundo mal encuadrado, aséptico, roto? No hay consuelo en la soledad ni en abrazos de desconocidos. A veces tampoco en los brazos amados, y yo, todavía no sé cómo abrazarme a mi misma. Al final, terminaré tal vez sola en una casa grande, blanca, con alberca. Tal vez siempre lo supe y es ese mi destino, tal vez no merezco más. Nadie me empujará en las subidas, ahora lo sé. Tal vez porque yo así lo quise, pero, ¿Cómo vivir dando explicaciones?, ¿Cómo vivir haciendo feliz a todo el mundo y feliz a uno mismo? Eso no se puede, no se puede, mucho menos cuando al final no sabes siquiera qué es lo que te hará feliz. La vida no es un maldito libro de matemáticas. Sabes que el teléfono dejó de sonar porque tú lo ignoraste, y ahora no tienes el valor de levantarlo tu misma y hacerlo sonar del otro lado. Eso te hace cobarde, eso es lo que eres. No hay consuelo en tu habitación, con las cortinas cerradas y la luz apagada, ya pasaste por ahí, ya conoces el círculo, conoces el encierro, pero cuando te ofrecen alas resulta que no sabes cómo volar. Nunca nadie te enseñó a volar, en tu vida, sólo conoces cadenas, eso es todo lo que te ofrecen y todo lo que puedes pedir. Tú no sabes volar como ellos que se marchan. Tal vez eres tú la que está equivocada y si hay felicidad en otros cielos. Tal vez los aviones son sabios y saben que sí hay consuelo en la soledad. Yo no les creería, no puedo hacerlo. No, no hay consuelo en la soledad. Yo no sé por qué la busco tan estúpidamente como ellos buscan en otros cielos. Y me dejan, oh, pobre de mi, niña estúpida que no sabe que en esta vida, todos nacimos y morimos solos.


Se cayó mi colibrí, se le rompió el pico. No quiero tomarlo como una señal.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Septiembre

Leer tu blog y mantenerme vacía de sentimientos, a veces es todo un reto. No imposible, no, te diré que me da gusto saber que a diferencia de mi, cumpliste tu promesa y sigues escribiendo ahí. Qué tiempos aquellos, en que lloraba por ti. Recuerdo y no puedo evitar sentir pena ajena. Ajena porque esa niña que lloraba por ti ya no soy yo.

Me estaba preguntando si es que alguna vez llegué a realmente conocerte; la verdad es que lo dudo mucho. Ya pronto será tu cumpleaños y no sabía si mandarte un mensaje o no.  Miento, aún no lo sé. No lo hubiera dudado si tú hubieras recordado el mío. 17 de Julio, sí, ya pasó. Me pregunto si es que todavía te acuerdas de mi. Se sentiría herido mi ego de saber que no, que ya nunca piensas en mi. Yo pienso en ti, y más en tu cumpleaños. Se me olvida que ya no te quiero y me da por extrañarte. Nunca tanto como para buscarte, no, y estos días me ha dado por preguntarme si es verdad que eres tú eso que extraño, si no es la idea de ti, de ese hombre romántico de mirada profunda que a él se le olvidó ser. No, no me malinterpretes; sí lo amo. Después de todo los años han pasado y es él quien todavía está a mi lado siempre que necesito a alguien. Tú te fuiste sin mirar atrás, y si he de ser sincera tiene mucho tiempo que ya no me causa dolor. Y aún, ya casi es septiembre y me estaba preguntando qué haré el día de tu cumpleaños.

lunes, 23 de mayo de 2011

Huir de las ganas de huir



Una de las cosas más difíciles que un humano tiene que  saber decir, creo que ya lo había dicho antes, es "lo siento". Yo no sé cómo decirlo, siempre acabo empeorando las cosas. A veces decir "lo siento" no es suficiente para lavar las culpas. A veces tampoco escuchar el respectivo "te perdono" o su equivalente. Hay cosas que duelen demasiado, que no necesitan un perdón ajeno sino uno propio. Y esos son los más difíciles, los más profundos. Y encima de todo no siempre puede hacerse. Hay gente que vive años, vidas enteras, sin encontrar ese truco, ese secreto, esa panacea para lavar las culpas que uno tiene con uno mismo. No quiero ser yo una de esas, no quiero vivir con culpas que no puedo tolerar. Lo hice muchos años y ya no puedo volver.

Sería fácil, muy muy fácil mandar al mundo al diablo. Lo he hecho antes, he encontrado la manera de huir y olvidarme de la culpa. Podría hacerlo de nuevo, podría dejar ir gente que quiero para no tener que solucionar nada. ¿Cómo se supone que se perdona uno un error que ya ha cometido antes, y ni siquiera entonces se supo perdonar?. Perdí de nuevo, y aposté de más. Y lo siento, lo siento y no dejaré de decirlo. Pero tampoco podría mentir y decir que si pudiera volver en el tiempo, no repetiría mis errores. Y también por eso lo siento.

A veces envidio a los alcohólicos, al menos ellos tienen la opción de perderse del mundo. Me gustaría pensar que yo también puedo hacerlo, me gustaría poder escapar, desaparecer por un momento, dejar de sentir. Olvidarme de la culpa y del pasado, de las cosas que dije y no debí, de las cosas que no hice y me hicieron falta. Y lo siento, lo siento porque no puedo volver. No puedo estar acompañada y no quiero estar sola. Sigo dando vueltas en círculos y de nuevo estoy sola. Me estoy volviendo loca y de nuevo tú no estás aquí.

¿Cómo se supone que debe uno pedirse perdón a uno mismo? ¿A caso se puede? ¿Cómo puedo esperar que alguien me perdone si no encuentro la forma de perdonarme a mi misma?

Y lo siento... lo siento tanto...

sábado, 14 de mayo de 2011

Canciones prohibidas

Canción elegida al azar por winamp que por alguna bizarra razón, queda.


Todavía me acuerdo bien de cierto joven que, en su iPod, llevaba una carpeta que se titulaba "canciones prohibidas". Nunca me quedó claro por qué les ponía ese nombre, cuáles eran sus razones personales para prohibirse una canción, pero debo admitir que tengo yo también mi lista propia de canciones prohibidas. Por buenas y muchas razones, hay canciones, letras o melodías que evito escuchar, al menos en momentos comunes. Cada canción tiene su momento y hay momentos que no se repiten. Hay canciones que no deben repetirse. Hay canciones que, sin querer, hacen que los momentos se repitan. Hay momentos que no deben repetirse. No quiero ya atarme al pasado, no puedo seguir viviendo así y no sé cómo evitarlo. Y seguiré sin poder evitarlo si para empezar no dejo ir a las canciones que me atan al pasado. Me gusta mi pasado, lo extraño, lo encuentro cómodo pero no me deja seguir andando. Hay cosas, ciertos detalles, que me hacen pensar que tal vez me hubiera gustado jamás haber encontrado esa forma de viajar en el tiempo. Tal vez después de todo viajar en el tiempo no sea tan buena idea; Es sólo una forma de hacer permanente algo que al final no debió haber sido guardado. No puedo seguir viajando en el tiempo y no sé cómo detenerme.

¿Alguna vez has tratado de tener la mente en blanco, de no pensar en nada, y cuando lo haces no puedes evitar pensar "no pienses en nada"? O, ¿Alguna vez te ha pasado que prohibirte tener un pensamiento, lo único que logra es hacer que no puedas pensar en otra cosa?. Es tal vez por eso que los fantasmas no dejan de cazarme. Es tal vez por eso que no puedo evitar pensar en cosas que no quiero ya en mi vida. Estoy cansada. Cansada de ellos, de su recuerdo, de sus fantasmas. Estoy cansada de escucharlos en cada canción, de buscar sus rostros entre la gente sabiendo que no están ahí. Estoy cansada de que las calles me los recuerden, de encontrarlos en detalles de personas que no conozco. Estoy cansada y no sé cómo sacarlos de mi mente. No sé si eso sea posible del todo... sacar algo deliberadamente, lo que sea, de mi mente.

Winamp conspira en mi contra. Yo lo sé.

miércoles, 27 de abril de 2011

16 Pensamientos random



El otro día tuve que pasar un día entero sola en Coyoacán, por motivos que no voy a explicarte. Normalmente tengo la costumbre de llenar las páginas de mi cuaderno completamente, sin dejar espacios en blanco, aunque amontonando las letras de vez en cuando. Es por eso que notarás que todos los escritos con la etiqueta "versión escrita" son cortas; La cantidad de palabras depende del orden y tamaño de las mismas en el papel. Pero el lunes olvidé mi cuaderno en casa, así que lo que hice fue doblar una hoja carta en 8 y usar los cuadritos como si fueran páginas. El resultado fue una serie de pensamientos random, algo misántropos y con cierto sabor a enojo. Originalmente no pensaba publicarlos...



1
No tengo ganas de escribir.
Pero lo necesito. Últimamente
me siento más rara de lo
normal. Los humanos me
aburren, son todos iguales. No
los entiendo, no sé cómo ser
como ellos. Me dicen que no
tengo qué, pero me siento
sola. A veces me dan ganas de
volver al pasado. El presente
me encarcela, me corta alas que
nunca nacieron. Te extraño.
Más de lo que me atrevo a
admitir, más de lo que debería
permitirme. No. No digo que
estaría mejor contigo. Yo sé
que no, pero te extraño.


No sé qué pasa conmigo.


2
Estar rodeada de gente me hace
daño, me hace sentir que no
pertenezco a este mundo. Tal
vez es porque es verdad, tal
vez me gusta de esa manera. No
sé si me gustaría que fuera
diferente. Estar rodeada de
gente me atormenta, y nunca he
tratado de cambiar eso. Hay
quien piensa que la soledad es
triste. Ellos no saben cuánto
más triste es la gente. La
gente es impuntual,
imprudente, egoista, casi
todos, tontos. Lo más triste
es que ni siquiera lo saben.
No tienen por qué saberlo, no
les importa.


Me pregunto si son más felices
que yo.




3
Ya son varias las veces que,
en el msn, te escribo "te
quiero" y luego lo borro. Me
pregunto si algún día le daré
"enter" en lugar de "delete".
No lo sé. A veces me cuesta
trabajo distinguir entre
sensatez y cobardía. No llevo
la cuenta de cuántas veces he
dejado ir a gente que quiero,
por ser cobarde. A veces me
pregunto si es verdad que no
estoy sola. A veces no
recuerdo si sé con certeza qué
es la soledad.




4

(otras cosas que taché y/o no
entiendo)
De más joven me imaginaba a mi
misma como la clásica
"hipster", sentada frente al
café tomando café y
escribiendo en servilletas. Me
alegra saber que me equivoqué;
Ahora tomo chocolate.










5
Traté de marcarte al celular,
pero no tienes señal. Sigo en
la plaza y me aburro. Ya fui
por chocolate, ya me senté en
el kiosco, escribí un poco, y
se me agotan las ideas. Me
gusta mi tiempo a solas, no me
quejo. El ipod aún tiene pila
pero por ahora prefiero el
canto de las aves. Escucho un
ruido en la hojarasca, en el
jardín; Eso no es un ave, me
asomo. Una lagartija persigue
a una cucaracha, intenta
comérsela. Algo asusta a la
lagartija; Un gorrión. Él se
come a la cucaracha.


Iré a seguir a un extraño.






6
En esta ciudad es raro
encontrar a alguien
interesante. Casi nunca pasa,
y cuando pasa es raro que
ellos piensen que yo soy
interesante. Eso, o huyen
corriendo en el momento en que
yo menciono a mi novio. No me
molesta en realidad, ¿para qué
querría yo hablar con alguien
que sólo quiere de mi una
cosa? No le veo el caso.
Después de todo, ¿qué es lo
que hace a alguien
interesante? Tal vez algo en
su forma de vestir, su forma
de caminar, de mirar... yo qué
sé. No me gusta equivocarme,
pero pasa muy seguido que
alguien que creí interesante
me desilusione.










7
Me parece curiosa la manera en
que caminan los ciegos,
siempre con su bastón por
delante. ¿Qué sentirán? ¿Qué
pensarán de nosotros que
tenemos el regalo de la vista?
Todo sería diferente si todos
actuáramos con la precaución
de un ciego. Me pregunto cómo
sería mi vida si tuviera el
bastón de un ciego, que
pudiera salvarme de los
errores que he cometido en la
vida. Supongo que sería más
inmadura, más ingenua, pero,
¿para qué querría uno madurez
si tuviera el bastón de un
ciego?




8
No me gusta ver la fuente de
los coyotes apagada. Me hace
sentir que esta plaza es
aburrida. No lo es. No hay
forma de que lo sea, a pesar
de lo que diga cierta persona,
con la que por cierto hace
mucho que no hablo. Me gusta
esta plaza, sus fuentes, las
ardillas trepando en los
árboles, alimentar a las
palomas, el chocolate del
jarocho, sus cafés y sus
restaurantes, la gente rara
que viene aquí, sus
vagabundos, sus colores, la
historia de este lugar al que
llamo hogar, que es mi propia
historia.






9
"Tal vez no estaré aquí cuando
vuelvas", te dije, y tenía
razón. Normalmente no pienso
mucho en eso, pero hoy me
dejaron plantada y al parecer
tendré mucho tiempo de sobra.
Tenía rato que no pasaba un
día como este. Me agrada, me
hacía falta. Te diré la
verdad; No te extraño. Ni a ti
ni a él. Pero me da curiosidad
saber qué ha sido de tu vida;
¿Cómo está tu hijo? ¿Estás
estudiando lo que me dijiste
que querías? ¿Cómo está ella?
¿Volvieron? ¿Se separaron?,
pero, sobre todo, ¿Me extrañas?






10
Ya debería tener práctica en
eso de aguantarme las ganas de
llorar en público. La verdad
es que no. No puedo. Es por
eso que aún uso la excusa de
ir al baño para estar un
momento a solas.
Prometo lanzarme a los brazos
del próximo que me
trate como a una princesa, que
no piense que tratarme mal es
una forma de decir "Te quiero"




11
CENSURADO






12
CENSURADO




13
Son pocos los que saben lo que
significa para mi un abrazo,
lo que vale. Normalmente me
cuesta trabajo acercarme a la
gente. Tocar las manos de
alguien que no conozco puede
llegar a hacerme enojar. Pasa
muy seguido que rechazo o me
alejo de gente conocida, y lo
malinterpretan. No me gusta
que pase eso, como tampoco me
gusta que traten de tocarme
sin mi permiso. Si me pusieras
a pensar, a rebuscar en mi
pasado la razón psicológica,
sociológica de esto, te
respondería que no ----- te me
acerques.






14
CENSURADO


15
¿Qué es exactamente lo que
hace de un lugar cualquiera un
hogar? ¿Cuál es la diferencia
entre esta y cualquier otra
plaza? Sé que viniendo aquí me
arriesgo a encontrarme de
frente con los fantasmas de mi
pasado. Ya ha sucedido antes,
y tal vez lo hago a propósito.
Tal vez lo hago porque me da
miedo dejar atrás al pasado.
Podría nombrara a alguien que
quise por cada banca de este
lugar. Podría ->




16
señalarte los lugares en los
que he llorado, en los que he
reido, donde he dormido, el
billar en el que aprendí a
fumar, el lugar donde lo besé
por primera vez, donde aprendí
a alimentar a las palomas de
niña. Está aquí la casa de mis
sueños, la gente que conozco y
la que me falta por conocer.
¿Qué es lo que hace de un
lugar cualquiera un hogar? Te
diré algo; Me he mudado de
casa mil veces, y el único
lugar al que he podido
volver... está aquí.

martes, 29 de marzo de 2011

A bad dream



Soné contigo esta noche. Te soñé tal y como te recuerdo, como si fuera posible volver a verte. Recuerdo que en mi sueño tenía presente que aquello era un sueño, y aún así actué como si fuera real. Y te dije que no mil veces, cuando lo que quería era lanzarme a tus brazos y besarte como si nada nunca hubiera pasado. Durante el día me han estado pasando cosas que me recuerdan a ti. Que me recuerdan por qué me alejé y por qué quiero volver. Por qué te quiero, te extraño, no te he podido olvidar. Me gustaría poder no cumplir esa promesa en particular, y enterrarte. Dejarte ir por completo como he dejado ir a tantos. ¿Por qué será que no puedo?, que todo el tiempo, justo cuando pensé que ya te habías ido, que no volverías, algo pasa que me obliga a volver. O a querer volver por lo menos. No quiero. No quiero repetir la misma historia, no quiero volver a lastimarte, a lastimarme. Que se nos haga costumbre rompernos el corazón uno al otro como ha sido siempre. Pero si quiero. Quiero volver para probarnos que sí se puede, que podemos querernos sin herirnos, quiero volver a sentirte, a besarte, a demostrarte que sí se puede, que nada es permanente. Pero sé que no se puede. Sé que no volverás, que no volveré. Y eso me está matando.
.
.
.



Fue sólo un sueño, nada más. Ya se me pasará.
Ya pasará.

domingo, 27 de marzo de 2011

Never

Si hay algo que extraño de mi antigua yo es esa forma que tenía de convertir gritos en palabras. Hoy, por accidente, casi envié por correo escritos de aquella época que me gustaría nunca haber tenido razones para escribir. Ha pasado ya tanto tiempo que me cuesta trabajo pensar que esa fui yo. Me avergüenza un poco, de todas formas, saber que esa chica rebelde, explosiva, autodestructiva, aún vive amordazada en algún lugar dentro de mi. Me gusta pensar que vendrán tiempos mejores, mejores incluso que estos de los que no me quejo en absoluto. Me gusta saber que pase lo que pase, Diana no volverá.
________________



Cansancio (Sin editar ni corregir)


Estoy cansada de escribirte y de pensarte. Estoy harta de husmear en la memoria, de buscar tus labios, tus gestos, tu olor, tu sonrisa, tu mirada; fragmentos de ti que no supe guardar en cajones. Estoy cansada de mirar el cielo buscando tu luna, de esperar que seas tú quien se asoma en mi ventana.


Llegar al límite de la cordura
Palabras al aire sin sentido
Sonidos que no forman palabras
Sino llantos


Vacíos que desafían las leyes de la física
Y pesan.
Dolores del alma que no sanan
Porque no tienen principio ni fin


Susurros que gritan en silencio
Silencios que hacen eco en las paredes
Suicidios que no apagan la vida
Cobardía acechando debajo de la cama.


Un corazón
Hecho piedra, luego tierra, luego ceniza…
El sol que se cansa de mirar la tierra
Amarillo, luego rojo, luego explota.


Amores que caducan
En los refrigeradores del autoservicio
Amores que se pierden
En algún lugar de las ciudades
De las calles, de los mundos.


Estoy cansada de morir de pie.
Estoy a punto de rendirme y la culpa me carcome. Y respiro, pero cuesta. Y mi corazón se oxida de latir; pero él no lo merece. Estoy a punto de caer, y no encuentro en el pavimento dónde caer en blando. Miro hacia atrás y nada hay que me cobije, miro adelante y sólo encuentro todo lo que nunca será. Estoy cansada de perder el tiempo y no tengo ganas de nada. Y todo es tan fácil como dos cajas de aspirinas.

Irinkah.

domingo, 13 de marzo de 2011

Invisible

Cuál es la razón que me hace cambiar un "me estoy quedando dormida" por un "a qué hora piensas dormirte?" en una ventana de msn? No lo sé, ¿Cómo se supone que debería saberlo?. Supongo que a veces me da por tratar de ahogar mi soledad, aún cuando eso signifique hacer cosas que sé que no debo hacer. En este caso no es grave, dormir un poco tarde, pero a veces pasan cosas que me hacen pensar que tal vez soy un poco como los adolescentes que aprenden a fumar porque quieren pertenecer a un grupo. Yo, pocas veces me he sentido parte de algo. Aún hoy cuando me siento incluida en un grupo puedo llegar a sentirme incómoda; Estoy acostumbrada a ser invisible. No me gusta, nunca me gustó, y sin embargo era cómodo, aún lo es. No recuerdo mucho de cuando era pequeña. No sé qué tanto recuerde alguien normal de su infancia, pero siempre he tenido la impresión de que mi pasado es un video borroso, malgastado por el tiempo; Me llega a pasar que no importa cuánto me esfuerce en recordar, algunas historias simplemente se escapan entre mis dedos. Y eso que siempre creí tener buena memoria. Hay quien piensa que lo que uno es se define por su pasado, por las cosas que hizo o que no hizo cuando era niño, las cosas que aprendió y las que no aprendió. A veces me pregunto si hay algo en mi pasado, algo que no recuerdo, que me hizo crecer sintiéndome invisible, crecer sabiéndome invisible, ¿Pero cómo se supone que he de cambiar algo que no recuerdo?. Últimamente he considerado ir a terapia... pero me da miedo que vuelvan a decirme que estoy loca.

domingo, 13 de febrero de 2011

Never



Y justo cuando pensé que la historia había acabado, acabado del todo y por última vez, aparece un nuevo mensaje en facebook. ¿Por qué? ¿Por qué no puede rendirse y dejarme ir? ¿Cómo es que no se da cuenta? ¿Qué demonios pasa por su cabeza? ¿Cómo se supone que yo debo seguir con mi vida si sigue apareciendo? Tal vez si lo ignoro se vaya de nuevo...
.
.
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You're beautiful, you're beautiful, its true... but is time to face the truth...
...I will never be with you...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Trust

A veces me pasa que siento ganas de decir cosas a algunas personas, cosas que o no debo o no quiero decir. Lo que hago en esos casos, en el msn, es escribir todo lo que pienso, y luego, en lugar de dar enter, dar delete. Antes, cuando era más joven e ingenua, solía creer en los amigos para toda la vida. Varias veces pensé tener algunos, muchas veces sacrifiqué cosas para conservar a ciertas personas cerca de mi. Todas esas veces estuve equivocada. Y, a decir verdad, fueron muy pocas las veces que me sentí decepcionada, desde ese entonces ya sabía que una buena parte de los seres humanos son como fichas intercambiables. Sé que suena mal, me siento mal de decirlo, pero es la verdad, muchos incluso se comportan de esa manera, y me tratan como si yo, como ellos, fuera una ficha intercambiable. Ha pasado muchas veces antes, ambas cosas, que me traten como una y que yo los trate de la misma manera. No me gusta, nunca me gustó. Antes confiaba demasiado, ahora me cuesta trabajo imaginar un amigo para toda la vida. Tampoco me gusta eso. Recuerdo que de niña, siempre me sentí vulnerable. Y eso no cambió cuando crecí, cuando entré a la preparatoria y tuve que enfrentarme con el mundo por primera vez. Era una niña, más de lo que yo creía, mucho más de lo que me hubiera gustado saber. El que me lo dijeran sólo lograba ofenderme. No me arrepiento. Todavía, a veces, llego a encontrarme con gente de aquél pasado. Me causa un poco de gracia el que me traten como si siguiera siendo la misma de antes, como si creyeran que aún caigo en los mismos trucos en los que caía cuando era niña. Antes era más fácil que yo pensara que alguien valía la pena. No sabía leer a la gente, y todo lo que era verdad de ellos era lo que decían. En ese tiempo, no consideraba que la gente miente. Que muchos de los que dicen ser mis amigos, en realidad sólo quieren de mi una cosa. Tardé demasiado, más de lo que me hubiera gustado, en aprender a distinguir quién era quién en realidad, y a decir verdad, a veces todavía me equivoco. Eso, tampoco me gusta. No el no saber distinguirlos, sino el hecho de tener que hacerlo. El hecho de creer que tengo que hacerlo. Nunca fue fácil para mi, confiar en la gente. Tal vez nunca quise, siempre creí ser de porcelana. Que, mientras mi cuerpo es resistente y elástico, ágil, audaz, mi corazón está hecho de migajón, que me rompería fácilmente si alguien llegaba demasiado cerca de mi. Mi signo del zodiaco maya es Tortuga, y me enteré de eso después, mucho después de haber adoptado al animal como mi totem personal. Y tal vez me gustaría ser como una tortuga, tener su caparazón, ser dura y fría por fuera para mantener intacto mi interior, frágil. Tal vez lo soy y me gusta serlo... tal vez me escondo a propósito.

martes, 28 de diciembre de 2010

Pequeña Sofía, si yo pudiera...




Yo sé que tú sabes que la vida no es fácil. Yo sé cuántas veces te dijeron lo tonta que eres. Yo sé de ti más de lo que tú sabes, yo sé de ti que sabes que huir, es la solución de todos los problemas, si yo pudiera decirte que no lo es. Pequeña Sofía, si yo pudiera estar ahí, estar contigo. Si yo pudiera... Si yo pudiera te diría lo que será de tu vida. Te diría que los errores no siempre son maestros, que evites los caminos peligrosos, que nunca comiences a fumar, que nunca te enamores de un imbécil, que no dejes entrar a tu vida a tal o cuál persona, pequeña Sofía. Si yo pudiera estar ahí, sentarme a tu lado en la misma banca de Coyoacán, y decirte que no estás sola, que no llores, que fumar no es poético, que aunque la muerte te llame, tú en realidad quieres vivir. Pequeña Sofía, si yo pudiera estar ahí. Estar ahí contigo cuando nadie más lo hizo, sentarme a tu lado cuando más lo necesitabas, y escucharte hablar y dejarte llorar sobre mi hombro, pequeña Sofía, si yo pudiera decirte. Decirte que tu madre te ama, que tu papá te amó cuanto pudo, que no tienes por qué llorar, que no tienes que odiar a nadie, que no estás sola. Ay, pequeña, si yo pudiera decirte, que todas esas llagas que tú misma hiciste, te dejarán cicatriz, y que un día ellas dolerán más que la herida misma, pequeña Sofía. Si yo pudiera decirte y si tú me creyeras... si yo pudiera decirte que no estás sola, que tú estás ahí contigo, que yo estoy ahí contigo, pequeña Sofía.

Si yo pudiera decirte cuántas veces te mintieron, si pudiera hacerte ver lo brillante, lo hermosa que eres, si pudiera encontrar la manera, pequeña Sofía, de enseñarte cómo y por qué la gente quiere verte caer. Si yo pudiera decirte que te mintieron. Decirte que la gente es cruel, que confíes pero que nunca dejes que nadie te sostenga. Si yo pudiera decirte que tus piernas son fuertes, que soportan todo el peso que la vida te dio, y un poco más. Si yo pudiera decirte que confíes sólo en ti, que no te derrumbes, que no dejes que nadie te derrumbe jamás.

Si yo pudiera decirte que ames con el corazón abierto, que ames sin miedo. Que las respuestas de la vida no están al final de ella sino ahí contigo. Pequeña, pequeña, si yo pudiera estar ahí contigo. Y explicarte las cosas que le preguntaste al viento, si yo pudiera, tú tendrías una vida feliz, pequeña Sofía, si yo pudiera.
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...a mi yo de 15 años, de tu yo unos años después...

martes, 7 de diciembre de 2010

Sabes por qué?

Irinkah Jacques dice
antes pensaba que morir un poco me haría vivir
volver a sentirme viva, "renacer"
y sabes qué pasó?

CARLOS CARDENAS dice
QUÉ PASÓ?
Irinkah Jacques dice
un día alguien en la escuela llevó marihuana
tuve taquicardia una hora, tal vez más
y feo
no de dos red bull y una aspirina
poc poc poc poc poc poc poc poc poc poc poc en mis oidos una hora
eso fue el dos de septiembre del 2009

CARLOS CARDENAS dice
CIERTO...
ME CONTASTE

Irinkah Jacques dice
lo primero que hice al día siguiente fue asignarle un día a cada uno de mis amigos para ir por un café
CARLOS CARDENAS dice
LO RECUERDO
Irinkah Jacques dice
sólo uno pudo
uno de muchos, no recuerdo cuántos
corté con la mayoría de los demás
la cosa es que un mes o algo así después del incidente mi amigo me dijo que desde el incidente yo me veía muerta
ya no sonreía
fumaba como si quisiera matarme de cáncer
empecé a tomar a escondidas,, y eso ni él lo supo
me compraba botellas en el super y las escondía en la parte de arriba de mi closset
pero supongo que más que nada lo que me tenía así era haberme dado cuenta de que en realidad estaba sola
y sabes qué?
sí estaba sola
y sóla de a deveras
más o menos por ese tiempo alguien me dijo que el secreto de la felicidad era aprender a vivir sola
y yo no le creí
cómo iba a creerle si las personas más felices que conocía tenían muchísimos amigos en facebook?
hi5, lo que sea que era en esa época
la cosa es que yo estaba muerta porque se me ocurrió pensar que para ser feliz tenía que morirme un poco.
lo curioso del caso es que no estaba tan equivocada
creo que nunca estuve más sóla que el día que descubrí que en realidad jamás estuve sola
sabes por qué?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Palabras y silencios

La primera vez que alguien escribió para mi un poema, no lo entendí. Entendí lo que decía, pero fue demasiado tarde cuando supe que hablaba de mi. Era una niña, más niña de lo que yo creía, más de lo que creía saber. Y no, no diré que me arrepiento. Hoy soy feliz y lo agradezco. Y sin embargo estas ganas de volver que azotan el alma, se vuelven incontrolables en estas mañanas frías en que falta un abrazo. La historia se acabó porque yo así lo quise, y hoy soy feliz así, mucho más feliz de lo que jamás hubiera sido si hubiera entendido aquél poema. En algunos casos no importa la belleza de las palabras, ni su sonido, sólo su forma, sólo lo que dictan. Las palabras escritas tienen un encanto que muchos no comprenden; El encanto del silencio, de la ausencia. Te leo y sin embargo tú no estás aquí. Estás lejos, lejos, y jamás volveré a escucharte, jamás tus palabras volverán a ser sonido. Una vez alguien me regaló un poema, en una hoja de papel. Y yo no supe lo que esas palabras dictaban, porque nunca fueron sonido... yo pensé que eran sólo palabras. Esas palabras gritaban, y yo no las pude escuchar. Hay días en que me da por pensar que tal vez me gustaría estar sola, libre, tener mis alas de nuevo y andar de cielo en cielo. A veces se me ocurre la posibilidad de volver, de volver otra vez como lo he hecho antes. Y luego abro los ojos y miro hacia atrás; Muchas veces sus palabras volvieron a ser sonido y sin embargo, su ausencia, siempre fue la misma. Una vez alguien me escribió un poema, un poema que nunca fue sonido. Su voz tenía una capacidad impresionante de hipnotizarme, y sin embargo, nunca me leyó un poema.

Hoy soy feliz, mucho más feliz de lo que jamás hubiera sido si hubiera escuchado aquél poema. Al menos, esa es una más de las cosas que se olvidaron de atarme al pasado.
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O será que yo misma me ato al pasado de maneras que ni yo comprendo?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Aquí

Es una cosa curiosa, esto de escribir. Recuerdo vagamente las primeras cosas que escribí, recuerdo poco de las palabras, pero mucho del momento. Era mala, y mala de veras, a pesar de que no escribía por accidente. Sabía lo que hacía, pero no sabía por qué lo hacía. Primero fueron hojas sueltas, hojas arrancadas de cuadernos, de la secundaria. Luego compré un cuaderno, scribe, tamaño francés, cuadro chico, de esos que tenían (o tienen) la portada de plástico, azul. Tenía mala letra, mala sintaxis, pero nunca mala hortografía. Y tenía muchas ganas de conocer el mundo, pero demasiado miedo. Miedo de ese que consumía, desde adentro, como fuego. Fuego negro, o más bien vacío, vacío absoluto. Curioso que fue precisamente ese vacío el que me hizo comenzar a crear. Crear para llenar un vacío, hambriento, desesperado y desalmado, que jamás se cansó de comerme desde adentro. A veces me sorprendo, me sorprende mi memoria. La verdad es que no estoy muy segura de por qué tengo ese apego a recordar, aún sabiendo en el fondo que mi memoria no me traicionaría, que hasta la fecha no lo ha hecho. Ya no le llamaré miedo, porque no me gusta la palabra. Aún recuerdo con claridad el día en que compré ese cuaderno. No sé cuándo fue, ni quiero saberlo, pero recuerdo dónde, cómo y para qué. En esa época pensaba que sería genial saber música, estudiar guitarra. Creo que lo dije antes en otro blog, mi sueño basado en no tener sueños. Quería comprar una camioneta, tomar mi guitarra y largarme, olvidarme del mundo. Y ese cuaderno debió haber sido mi primer cuaderno de música. No lo fue, por obvias razones.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, he cambiado en formas que muchos de los que conocí antes del primero de agosto, ni siquiera podrían imaginarse. He cambiado porque yo así lo quise, y te diré que no fue fácil, no tenía por qué serlo. Las calles ya comienzan a pintarse de navidad, en los supermercados ya ponen villancicos y adornos para árbol de navidad. Comienza a oler a pino y la gente comienza a comprar regalos. Este año se acaba y yo no sé cómo es que pasó, cómo es que el tiempo pasa tan de prisa. Yo no me di cuenta, o tal vez no quise darme cuenta. El tiempo se me escapa entre los dedos, y cada día me siento más lejos de donde nací. Es como si las fotografías en mi mente poco a poco fueran desvaneciéndose, dejando paso a nuevas tal vez, pero aún desvaneciéndose. El tiempo pasa, me arrasa, me deshoja como árbol en otoño, y a mi no me queda más que dejar que me desnude. Ya vendrán otros otoños, otras navidades. Y yo seguiré aquí, frente a mi computadora.

Para todos aquellos que no lo saben, si un día me marcho, aquí seguiré irinkah@hotmail.com

lunes, 15 de noviembre de 2010

Desempolvando escritos

Nunca supe porqué tengo esa manía de releer todo lo que he escrito estos últimos años, nunca me lo pregunté. Supogno que supuse que es lo normal; Si escribes algo es porque sabes que querrás volver a leerlo algún día. Supongo también que "algún día" no es nunca una fecha fácil de determinar. Hay quien dice que es una forma sutil de decir "nunca", que lo dice quien quiere posponer algo tiempo suficiente para que sea olvidado. En el caso de muchas de mis entradas de blog ese "algún día" es en realidad cada vez que me apetezca recordar. Dicen (digo) que no es buena idea atarse al pasado, y generalmente trato de evitarlo. Pero con los escritos, como con las canciones, me pasa algo curioso: Me es imposible dejar de recordar. Supongo que de cierta forma soy adicta a recordar, y nunca dije ni diré que recordar sea malo. Lo que no sé, es si recordar de la forma en que yo lo hago sea lo mismo o parecido a reandar caminos ya andados, y no sólo el miedo o las pocas ganas de olvidar. Le dije alguna vez a alguien, alguien cuyo nombre no quiero recordar, que no debía andar caminos que ya ha andado, y he dicho también que nunca me dio por escuchar o entender los consejos que yo he dado. Pero, si no es por no olvidar, ¿Para qué escribo?, ¿Debería seguir escribiendo? No lo sé. No sé tampoco si releer sea lo mismo que andar dos veces el camino. Pensé que sería solamente repasar para no repetir, estudiar mi pasado para mejorar mi futuro.

Será que recordar es volver a vivir? o es sólo la idea cursi que nos vende la televisión?

jueves, 21 de octubre de 2010

Se retrocede con seguridad, pero se avanza a tientas

Tomar café de más a propósito, pero como por accidente. Tener miedo a dormir por no querer saber que será de mi mañana. Mirar hacia la ventana y sólo ver cortinas. Ganas de fumar, falta de cigarros. La única luz viene de la pantalla de la laptop. Dentdo de mi, aquel viejo vacío vuelve a reclamar su espacio. No lo dejaré, no debo dejarlo. Pero cómo?... Cómo?... Escribo en la oscuridad sin ver el teclado, como avanzo a tientas por la vida. Y sólo el sonido de mis propios dedos sobre las teclas me reconforta. Es como el sonido del aire escapando del globo, dejando escapar la presión de adentro del pecho, dejando escapar el olor de tu ropa y el sabor de tus besos. Debí enterrarte hace mucho, pero no supe cómo. A veces es malo cumplir promesas que no debieron haber sido hechas. Dije que jamás te olvidaría, lo prometí. Y me odio a mi misma por haberte guardado un rincón de mi alma. Ya no quiero volver, no quiero ser de nuevo la ilusa que te esperaba en la ventana. Te dejé ir, te marchaste y estuve a punto de olvidarte. Entonces, por qué vuelves de nuevo de entre el polvo y escarbas en mi pecho rincones que dejaste vacíos al irte, rincones que se llenaron de tierra tras tu partida. Por qué vuelves a complicarme la vida, por qué vuelves a que vuelva a echarte de nuevo. Te pedí que no volvieras, te pedí que me olvidaras. Te pedí que me dejaras ir. Déjame ir, no vuelvas que volver no es bueno. Vete ya, debiste irte, hace mucho, te dejé ir hace mucho. Vete ya, mi puerta está cerrada para ti.

domingo, 10 de octubre de 2010

I will allways love you


¿Cuántas promesas hemos hecho que no nos es posible cumplir? No me lo tomes a mal, nunca hice una promesa que no quisiera cumplir. Sin embargo muchas veces hice promesas sin considerar las consecuencias que traería cumplir, las que traería no hacerlo. Muchas cosas me hacen suponer que no soy una persona impulsiva, normalmente no como nada que no pueda digerir, no digo nada que no pueda sostener, no compro nada que no pueda pagar, no hago nada sin pensarlo antes varias veces. El problema es que, no es así cuando estoy enamorada. Supongo que de eso ya te diste cuenta. Y me imagino que es normal en los humanos, me imagino que es normal en mi... que deje de pensar si me enamoro. Traté de escuchar de nuevo aquella canción que no pude despegarme el tiempo que estuve sin ti, extrañándonte. No pude. No pude sin volver a sentir, a sentirte. Y tal vez eso es lo malo de ligar canciones que me gustan a mi pasado, luego hacen que sea imposible escucharlas sin atarse uno mismo al pasado. Y me han dicho (he dicho) que eso no es bueno. Tal vez sea que todavía te extraño, aún cuando no quiero extrañarte. No quise que fueras uno más de la lista, de todos aquellos a los que he escrito en mi vida cosas que jamás leerán. No quise que fueras otro de aquellos a los que me niego a nombrar por miedo a querer volver, por miedo a llegar a pensar que tal vez sea posible que quiera volver. (En Comala comprendí, que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de voler.). No quería hacer una promesa que no pudiera cumplir, quería que ese adios que no te dije, fuera un adiós con puntos suspensivos. El problema hoy es que ni dije adios ni quiero los puntos suspensivos. El problema ahora es que ya no puedo decirte que no quiero volver. Que te hice una promesa que debí saber desde el principio, que no debía cumplir.

Whatever words I say...