domingo, 29 de mayo de 2011

Tabaco, de nuevo




Me siento de nuevo como una adolescente fumando a escondidas, con la diferencia de que esta vez sé bien por qué lo hago. Me gusta, ¿Qué le voy a hacer?, siempre me ha gustado. Extrañaba fumar junto a mi ventana, que por cierto, después de un par de ajustes, ya se abre. Extrañaba esa sensación de "dejar que el humo se lleve los miedos". Hace poco descubrí que no soy la única que siente de esa manera. Mis noches aún no tienen luna, igual que las de todos en esta ciudad supongo, pero al final las cosas parecen estar mejorando. Al menos, me siento más tranquila. Tan tranquila que sé que pronto dejaré de fumar otra vez.


Besarte de nuevo es como volver a casa. Gracias.

sábado, 28 de mayo de 2011

Sober

Me gusta cuando una canción dice más de lo que yo quiero decir... me ahorra buscar dentro de mi la creatividad; Alguien más lo hizo ya por mi.

jueves, 26 de mayo de 2011

No moon tonight



Llego a mi casa, después de verlo. Es tarde. He llegado más tarde antes, pero hoy se siente peor. Esta noche es una noche sin luna. Una de esas noches en las que prefiero irme a dormir temprano. Él quiere verme mañana y yo no. Yo no puedo, sé que no debo. Te mentiré, diré que estuve con mi madre. Tú no sabrás que te miento.

Llego a mi casa, es tarde. Enciendo un cigarro, apago las luces. Esta noche es una noche sin luna, por eso escribiré a oscuras. No te extraño. Hoy, no me haces falta. No me siento culpable, ni me culparé cuando te mienta. Tampoco te diré lo siento. Por que no, no lo siento. Sabías tú que me hacías falta y no viniste. Él estuvo hasta cuando no se lo pedí.

Llego a mi casa, y no te extraño. No te buscaré ni volveré a pedirte que vengas, por que sé que no lo harás.

lunes, 23 de mayo de 2011

Huir de las ganas de huir



Una de las cosas más difíciles que un humano tiene que  saber decir, creo que ya lo había dicho antes, es "lo siento". Yo no sé cómo decirlo, siempre acabo empeorando las cosas. A veces decir "lo siento" no es suficiente para lavar las culpas. A veces tampoco escuchar el respectivo "te perdono" o su equivalente. Hay cosas que duelen demasiado, que no necesitan un perdón ajeno sino uno propio. Y esos son los más difíciles, los más profundos. Y encima de todo no siempre puede hacerse. Hay gente que vive años, vidas enteras, sin encontrar ese truco, ese secreto, esa panacea para lavar las culpas que uno tiene con uno mismo. No quiero ser yo una de esas, no quiero vivir con culpas que no puedo tolerar. Lo hice muchos años y ya no puedo volver.

Sería fácil, muy muy fácil mandar al mundo al diablo. Lo he hecho antes, he encontrado la manera de huir y olvidarme de la culpa. Podría hacerlo de nuevo, podría dejar ir gente que quiero para no tener que solucionar nada. ¿Cómo se supone que se perdona uno un error que ya ha cometido antes, y ni siquiera entonces se supo perdonar?. Perdí de nuevo, y aposté de más. Y lo siento, lo siento y no dejaré de decirlo. Pero tampoco podría mentir y decir que si pudiera volver en el tiempo, no repetiría mis errores. Y también por eso lo siento.

A veces envidio a los alcohólicos, al menos ellos tienen la opción de perderse del mundo. Me gustaría pensar que yo también puedo hacerlo, me gustaría poder escapar, desaparecer por un momento, dejar de sentir. Olvidarme de la culpa y del pasado, de las cosas que dije y no debí, de las cosas que no hice y me hicieron falta. Y lo siento, lo siento porque no puedo volver. No puedo estar acompañada y no quiero estar sola. Sigo dando vueltas en círculos y de nuevo estoy sola. Me estoy volviendo loca y de nuevo tú no estás aquí.

¿Cómo se supone que debe uno pedirse perdón a uno mismo? ¿A caso se puede? ¿Cómo puedo esperar que alguien me perdone si no encuentro la forma de perdonarme a mi misma?

Y lo siento... lo siento tanto...

domingo, 22 de mayo de 2011

la buena noticia es que no necesito alcohol para sentirme estupida

sábado, 21 de mayo de 2011

Lo siento

Siempre he sabido que soy caprichosa. Sí, ya no me cuesta admitirlo. Siempre he sabido que soy rara, que estoy loca, eso lo saben todos los que me conocen. No, tampoco me cuesta admitirlo. Sé también que estoy sola, que siempre lo he estado. Y sé que eso es así porque yo así lo quise. Y así lo quise porque siempre fue más fácil. No dejar que nadie dependiera de mi, no depender de nadie. Lo que nunca consideré es que tal vez algún día necesitaría depender de alguien. Se me olvidó, no lo pensé. He estado sola antes, y más de lo que estoy ahora. La diferencia es que, esta vez, lo hice a propósito. Yo no sé lo que es tener a un amigo, mucho menos una amiga. Yo no sé cómo cuidarlos, yo no sé ser amiga. Y lo siento, lo siento tanto. Lo eché a perder todo y lo sabía cuando lo hice, y lo siento. Ya no soy la misma de antes, no puedo volver, no hay a qué volver, las puertas se cerraron tras de mi. No hay camino de vuelta y hoy no sé si este nuevo camino me llevará a casa. Yo sé que yo así lo quise. Hoy más que nunca quiero volver. Volver  a fumar, a comer carne, a tomar, a ser irresponsable y poco cuidadosa. Quiero volver a estar sola de a deveras y nunca más lastimar a alguien. Lo siento, lo siento tanto. Yo no sé lo que tener a un amigo, nunca lo he sabido, yo no sé cómo cuidarlos, yo no sé cómo ser amiga. Y lo siento tanto. Siempre he sabido que no soy perfecta, nunca traté de serlo. Es sólo que a veces me gustaría que no me lo recordaran. Me gustaría olvidar por un momento que, últimamente, todo va de mal en peor. Me gustaría olvidar que siempre supe que estoy sola.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El silencio del mar

El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas


ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan


el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes


nunca sabré qué espero de él
ni qué conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede salvarme. 



Benedetti