martes, 6 de diciembre de 2011
Somiatruites
Si tratara de contar la cantidad de gente que ha pasado por mi vida, y se ha marchado, seguramente me volvería loca. No acabaría esta noche de contar todas esas historias y francamente no tengo ganas. Todo se resume a que la gente siempre me ha importado poco, y yo sé que he dicho esto muchas veces antes. Volvería a decirlo, no porque me guste sino porque esa ha sido la condición que ha marcado mi vida desde que era niña. Dejar de comer carne, de tomar, de fumar, no parecen cambios significativos cuando se ven desde afuera, uno no pensaría que esa sería una medida para decir cuánto a cambiado alguien con el pasar de los años. Los cambios que realmente valen, los que realmente importan, son los que se ven desde adentro; los que no se ven pero se sienten. Estaba pensando que tal vez si encontrara a uno de esos fantasmas, de esos humanos que dejaron mi vida años atrás, probablemente no pensarían que he cambiado tanto como he cambiado, que no se darían cuenta, que me tratarían como si siguiera siendo la misma, como si siguiera pensando lo mismo, como si siguiera haciendo las mismas cosas. Supongo que sobra decir que así fue cuando me encontré con uno de ellos en facebook el otro dí: Como mirarse en un espejo por el que el tiempo no pasa, en el que el tiempo se ve congelado. Y déjame decirte, que no me gustó lo que ví, y cuando lo ví por un momento me pregunté si todavía puedo ser feliz, después de todo lo que ha pasado estos últimos meses. Me pregunté si los sacrificios valieron la pena, si me gusta el lugar donde estoy parada. La respuesta a todo fue sí, un sí de esos que van seguido por un "¿En serio me preguntaste eso?".
miércoles, 30 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Te propongo un reto
Vé a tu librero más cercano, toma un libro al azar y comienza a escribir usando como primera palabra, la primera palabra de ese libro que elegiste al azar. No pienses en qué escribirás antes de poner las manos en el teclado, antes de tomar la pluma. Limítate a ser un mero espectador en la creación de una obra que alguien más creó por tí, de algo cuyo comienzo se basa en el proceso intelectual de alguien a quien quizás nunca siquiera verás en persona. Hazlo, y luego me dices qué pasa.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Mirando por la ventana
Había olvidado lo que es esperar en la ventana, esperar a verte llegar. Había olvidado cómo se sentía estar enamorada. Y es extraño, extraño como besar por primera vez, ponerme nerviosa cuando te veo, emocionarme de oir tu voz. Es extraño y debo aclarar que no me gusta. Pero aqui sigo, mirando por mi ventana, pensando que cada coche que pasa podría ser tu chevy blanco, que cada humano que camina por debajo podrías ser tú. No me gusta sentirme como una niña, porque nunca antes me había sentido así. Y cada cinco minutos invade mi mente el pensamiento de que debería estar haciendo algo más, de que estoy perdiendo el tiempo y tengo cosas que hacer; pero mi cuerpo no responde. Y miro la pantalla de mi lap a momentos y a momentos me asomo a buscarte. Y el corazón se me escapa por la boca cuando pasa un chevy blanco, y luego duele un poco cuando me doy cuenta de que no eres tú. Y luego persigo con la mirada dos mariposas blancas que se persiguen una a la otra y te sigo esperando. Y luego pasa otro chevy, tardo demasiado en darme cuenta de que ni siquiera es blanco.
Dijiste que vendrías pero no dijiste a qué hora. No te dejaré volver a hacer eso.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Agua
Podrías cansarte de mis ojos llorosos que te dicen que te necesitan, cansarte de mi silencio eterno, de mi falta de ganas de ponerme de pie. Me ha pasado antes, ser, sentirme, creerme una carga. He escuchado las voces fastidiadas de mis amigos por teléfono que dicen "voy para allá" como diciendo "chingadamadre, otra vez?!" Me ha pasado antes, me ha pasado mucho. Puse una flor y un fondo morado porque me dije que ya no escribiría cosas tristes, ya no, ya no puedo. Pero esta mañana mi pequeña flor de cerezo es la única que no me dice "¿Otra vez estás llorando? ¿No te cansas?". No, ella sólo se sienta y escucha como nadie más lo sabe hacer. No había escrito en semanas, no porque no quiera, no porque no lo intente, sino porque cada vez que pongo las manos en el teclado no puedo evitar llorar. Y escribo post lastimosos que no quieren ser leidos. Así que prefiero el silencio, silencio como agua de lluvia que se arrastra hasta la coladera y se esconde de las calles de la ciudad, porque esta realidad duele demasiado. Yo soy agua de lluvia, siempre lo he sido. Pero hay días en que lluevo sobre campos amarillos, sobre rostros que sonríen, que se alegran por el agua fresca. Hoy no. Hoy soy agua de coladera.
Podrías cansarte de mis letras tristes que no quieren ser leidas, yo lo sé. Podrías cansarte de esa manía mía de guardar silencio cuando no tengo nada interesante qué decir. Podrías pensar que soy aburrida porque no tomo, porque no fumo, porque no como carne roja, porque no voy a antros, porque no me desvelo. Pero aprendi que aquél que se cansa de tus paranoias, de tu silencio, de tu falta de vicios, de tus ganas de llorar, aquél que no está contigo a pesar de todo, no es tu amigo. Y entonces, prefiero el silencio.
Podrías cansarte de mis letras tristes que no quieren ser leidas, yo lo sé. Podrías cansarte de esa manía mía de guardar silencio cuando no tengo nada interesante qué decir. Podrías pensar que soy aburrida porque no tomo, porque no fumo, porque no como carne roja, porque no voy a antros, porque no me desvelo. Pero aprendi que aquél que se cansa de tus paranoias, de tu silencio, de tu falta de vicios, de tus ganas de llorar, aquél que no está contigo a pesar de todo, no es tu amigo. Y entonces, prefiero el silencio.
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