martes, 15 de julio de 2014

Te necesito

Estas ganas que me matan de decir que te necesito, estos labios cobardes que se niegan a aceptar que soy débil, que caí otra vez en el laberinto y no hay hilos rojos que lleven a la salida. Sólo paredes, una tras otra, que llevan a más paredes, a más encierros, a más dolor. Dolores que parecen interminables, que no se acaban por más que sigas tomando, botellas que no terminan de vaciarse y sólo parecen cambiar de licor. Y soledades, soledad tras soledad que parecen acompañarse pero no lo hacen. Ilusiones, imágenes distorsionadas detrás de las botellas vacías, entre las que faltan por tomarse. La historia no parece terminar, no parece amanecer, sólo ponerse cada vez más oscuro. Ya no soy yo a quien ves detrás de estos ojos, soy sólo la cáscara vacía que queda después de la tormenta. Ya no vuelo en mis sueños, ya no sonrío como antes, soy frágil y me voy rompiendo un poco más cada vez que me dicen que no me rinda, que todo estará bien. Me voy rompiendo como se me va acabando la vida. Se me acaba la vida y soy demasiado cobarde para decir "te necesito". Ya no recuerdo cómo era cuando todo esto era divertido, ya ni siquiera me llaman a volar las nubes ni hay colores que me inviten a sonreir. Ya no sé si pedirte que me esperes, del otro lado de la nube negra, o que me olvides, para que no tengas que ver cómo me rompo, para que no sufras al verme caer.

sábado, 12 de julio de 2014

No, no estoy sobria.

Siempre encuentras razones para odiar lsa cosas que odias, y para amar las cosas que amas. Curiosamente acaban siempre siendo las mismas cosas, las que amas que las que odias. Eres así, siempre lo has sido. Tal vez sabes también que nunca sabrás quién eres en realidad, que nunca sabrpas exacramente si quieres dormir o si quieres seguir despierta. Sabes que cada cigarro que enciendes será el último y también sabes que es mentira. Y que lo amas tanto como lo odias. Como al otoño, como a septiembre. Como la lluvia y el mar, como a ti misma. como a la vida

jueves, 10 de julio de 2014

O que no encuentres globos ni helio ni cordeles.

Este adiós no maquilla un hasta luego.

Una hora y diez minutos para decidir si salgo a la tienda por una cajetilla de cigarros y me robo las botellas de Gerardo o me quedo en casa, como buena niña, y duermo temprano, y no fumo, y no amarro mi cabeza a un globo de helio. Una hora y diez minutos, tantas cosas pueden pasar. Puede pasar que suene el teléfono y de estar platicando se me olvide. No lo creo. Puede ser que llegue un mensaje de facebook invitándome a algo menos patético y yo diga que sí, para escapar, escapar igual que siempre. También podría ser que me de sueño y me quede dormida en el transcurso. Que me pase una hora y diez minutos escribiendo. Puede ser que caiga un meteorito, que pase una lluvia de estrellas y Ellie me invite a pasear. Puede que caigan flores del cielo esas malditas flores. O que por alguna bizarra razón suene el timbre y sea un humano quien me invite a pasear más fácil llueven flores. O que no encuentre globos ni helio ni cordeles. Ni licores ni cigarros. O que el idiota de tu ex te diga mentirosa de la forma más cobarde y tú seas aún más cobarde para decirle que se engaña para autocompadecerse y que encima ya no te importe que te crea o no que nunca le mentiste o que te importa tanto que prefieres que te crea la villana por su propio bien y no te atreves a decirle que es un imbécil, que habrías huido con él en una combi si te lo pedía pero no fue capaz de dejar de fumar, que nunca te hizo sentir razón suficiente, que siempre odiaste que no fuera capaz de hacer algo por su cuenta y que odias que esté haciendo las cosas que quisiste hacer con él y no tuvo la fuerza y tú tampoco y que odias toda la situación y que te mueres por decirle tantas cosas para no quedar como villana pero no lo harás porque es un pendejo que no es capaz de decirte mentirosa en tu cara ni fue capaz de decir hagamos algo para salvarnos en lugar de gracias y ya me voy cuando se te ocurrio la brillante idea de decirle que ya no estabas a gusto y te sientes mas pendeja que el porque no eres capaz de decirle nada de lo que estás pensando, nada de lo que estás sintiendo porque sabes que este adios no maquilla un hasta luego y ya no tiene caso torturarse el hígado con enojos pendejos porque encima de todo el nunca creyó nada de lo que le dijiste y por eso se fue pensando que lo engañaste y te arrepientes de no haberlo hecho para que al menos valiera la pena soportar sus pendejadas.

Treinta y ocho minutos, yo voy por cigarros y cerveza.

A la chingada.

Estoy bien

Como un dolor de muelas, aliviado...
como si alguien de veras me quisiera...


Sentirme mejor por un momento me da la impresión de haber tomado algún placebo, como cuando era más joven y mis risas se me antojaban artificiales. Como si no las mereciera. Hoy sé que lo merezco, pero siento como si estuviera metiendo todos mis juguetes debajo de la cama para que mi mamá piense que ordené mi recámara y no me regañe. Tal vez es sólo la ansiedad que me ha causado reducir mis dosis de cigarros diarios y la perspectiva de no volver a tomar como suelo hacerlo cuando tomo. Y me dan ganas de comprarme una botella y perder la cabeza debajo del tren. If you know what i mean. Es difícil dejar atrás mi pasado, debería ser fácil tomar la decisión de ser feliz. or at least try. Pero me cuesta trabajo creer que hay una receta para eso, que encontré por ahí en la calle una botellita de cristal con su etiqueta de "Pastillas para no soñar". No tenía idea de cuánto puede uno descubrir de sí mismo cuando intenta procurar privarse de las cosas que cree que lo definen, ni del valor que es necesario para decidir abandonarlas aún cuando todavía siente que lo define. No sabía que este pez morado cree que tomar como toma cuando toma es algo que la define, no sabía cuánto me gusta perder la cabeza. Creo que no sólo no sé cómo divertirme sin tomar, sino que tampoco sé cómo ser yo misma sin tomar, y eso lo comprobé la semana pasada. Pero no es divertido perder la cabeza ni haciéndolo sola ni cuando hay amenaza de ataque de ansiedad, y una parte de mi está preocupada de que esas dos cosas se vuelvan constantes en mi vida, que me acostumbre a vivir en el filo entre el "Estoy bien" y el "Ven por favor que me estoy muriendo".


September is coming.
I am afraid.



Please come, I am dying.

jueves, 19 de junio de 2014

Tortugas que vuelan



Es verdad, hay cosas que nunca cambian. Tal vez nunca dejaré de pensar en ese chico de voz serena que me enamoró cuando tenía dieciséis, ni dejaré nunca de sentrme feliz cuando llueva y siempre querré encender un cigarro para escribir. Lo importante es que hay cosas que sí cambian, lo importante es que hay tortugas que, aunque nunca dejarán de ser tortugas, aprenden a volar.

No te preocupes demasiado, pedaleando he aprendido que no está en mi naturaleza rendirme.

martes, 17 de junio de 2014

La última vez



¿Cuándo fue la última vez que lloraste tanto que olvidaste por qué llorabas?, y de pronto todo en tu vida se transformó en una madeja de ineptitud, tristeza, un tunel de oscuridad al que no se le ve principio ni fin. Varias veces pensaste que ya se había acabado, que no volvería a pasar, que estabas curada. Que así, como si nada, de la nada, ya no estabas rota. Sigues siendo la misma, cualquier día de estos te pasas con la navaja, la diferencia es que ya no te da tanto miedo. Jamás olvidarás lo que se siente, jamás saldrás de ahí. ¿Por qué lo sigues intentando? ¿Por qué sigues huyendo de las tormentas?. Sabes que la vida misma es la tormenta, sabes que la vida misma es la que duele, siempre será así. Entonces, ¿Por qué sigues levantándote del piso? ¿Por qué sigues luchando?, si sabes que la lucha es, y siempre será, contra ti misma.



¿Dónde estás?
En mi casa
¿En qué parte?
En mi recámara
¿Qué ves?
mi navaja... sólo la navaja.