miércoles, 30 de abril de 2014

Manifiesto

Manifiesto
Sobre la muerte
Sobre mi muerte

Moriré sana, fuerte y lúcida de un paro cardiaco inexplicable mientras duermo en mi cama.

Moriré antes que mi hija y despues de escribir muchos libros y vender muchos cuadros.

Morire en una casa digna y limpia, abundante en amor, felicidad y comida

Moriré el día que Dios quiera. Evitaré toda acción, palabra y pensamiento que pudiera intervenir en ese proceso.

martes, 29 de abril de 2014

Te soñé

La recámara era de madera y cristales, grande, muy sencilla pero a la vez muy elaborada. Era mi recámara, tenía baño con jacuzzi y un techo doble a lo mínimo de altura. El baño tenía altura normal y sobre el techo de éste había un estudio, computadoras, restirador, escritorio. Yo estaba en la cama cuando llegaste, acostada, mi yo del futuro te llamó pero antes me escuchaste a mi. Tenías la piel blanca, no demasiado blanca, y unos cachetes que podría haber usado de almohadas. Unos ojos enormes, oscuros, como dos almendras gorditas, brillantes. Tenían un brillo conocido, un "algo" especial, y una mirada triste, como la mía. Sobre tus hombros caían caireles negros y brillantes, largos hasta la cintura, resortitos que se movían con tu pequeña cabeza, como volando, cuando volteaste hacia mí. Una nariz pequeña y redondita como todas las narices de niña y labios rosas. Te pregunté cómo te llamabas, me dijiste que Lorena Isabel.

viernes, 11 de abril de 2014

Albahaca

Si me preguntaras a qué huele la magia, te diría que huele como a albahaca. Algo ha de tener que ver con que, cuando era niña, jugaba con ella y me gustaba pensar que con un poco de agua y unas cuantas hierbas podía hacer real cualquier cosa de mi imaginación. Cómo me haría falta algo de magia en estos días, un poco de irrealidad. Hace poco me compré una planta pequeña y en pocos días me enamoré de ella. Es su aroma, me recuerda aquellos días en que nadie me explicaba nada porque, ¿cómo iba a entender?, era sólo una niña. Y las cosas de adultos se platican entre adultos. Yo no sé si las cosas hubieran sido diferentes si me hubieran tratado de explicar lo que estaba pasando, pero sí sé que últimamente me gustaría que se me siguiera tratando como a una niña, y no ser la única capaz de cuidar de mi madre, no por mi, sino por ella. Mi hermano resulta ser un bueno para nada, y no querría que sus últimas impresiones de él fueran esas. Platicaba el otro día con uno de mis mejores amigos, le dije que me siento como la única adulta en casa, me respondió que mi problema no es de edad, sino de género. No es que esté sola, sino que todos a mi alrededor son ineptos. No me fue de mucha ayuda. Esta noche me toca desvelarme, y lo hago con gusto, como antes de que entrara a la escuela, antes de que fuera una obligación. Y por un momento me pregunté qué tan mala idea sería tomarme una copa, sola, encerrada en mi recámara como en los viejos tiempos. Luego recordé que no tengo cigarros y me imaginé contando mandalas ebria y sin cigarros a las tres de la mañana. Las cosas han cambiado, y todavía no estoy segura de si eso me alegra o me entristece. Podría estar peor, podría estar encerrada en mi recámara como mi hermano, sin contacto humano, escapando de la realidad. Y me da por llamarle cobarde, inútil, me enojo con él, paso por la desilusión, luego por la indiferencia. Y vuelvo a enojarme cuando descubro la pila de trastes sin lavar mientras escucho sus gritos quejándose de que no funciona bien el internet. Me pregunto qué pasará por su cabeza, y qué tan distintos seremos. La única diferencia entre él y yo, tal vez, es que yo sigo siendo funcional. Me pregunto qué tan funcional soy en realidad, y si lo poco que soy es sólo porque no he ha quedado otra opción.

Cómo me haría falta un poco de magia en estos días, un descanso, un "algo" que me haga creer que todo va a estar bien, algo que de veras me haga creer. Estoy cansada de mirar al cielo y preguntar. Dicen que la hora más oscura es justo antes del amanecer, y yo sigo sin creer que todavía sea posible más oscuridad, y me aterra pensar que aún las cosas pueden ser peores. Pero, por otro lado, tal vez me hacía falta una noche oscura para saber quiénes son realmente los que estarían conmigo aunque no tenga una historia divertida qué contarles, quiénes están ahora más que cuando mi vida no era una completa tragedia. Y yo ya no sé cómo decir gracias, ya no sé qué hacer para tratar de explicarles que soy así no porque no me importen, sino porque no sé cómo decir "te quiero".

martes, 1 de abril de 2014

Lo mismo

Siempre es lo mismo, lo mismo con un poco más de lo mismo. Soy la misma, la misma de siempre perdida entre la misma mierda de siempre. Pero luego viene esa esperanza que no se cansa de joder. Mi necedad nace de ella y no logro matarla. Tal vez es tiempo de pensar en soluciones más drásticas.

sábado, 22 de marzo de 2014

Y si la vida hubiera sido diferente...

Se me olvidó cómo era cuando todo esto era divertido, de pronto todo se me puso tan... real. No hay manera de escapar de la realidad, tarde o temprano, uno siempre cae. Es este mundo maldito y mal encuadrado en el que no eres nada, nadie, si no naciste en una familia de políticos. No soy nadie, justo hoy, no soy nada. Ya no sé qué hacer con mis pies, dónde ponerlos, quisiera perder piso aunque fuera por un momento, salir volando, perderme en las nubes, ¿A caso es tan difícil?, a la gente le importa un carajo tu trabajo, aunque sea regalado, están muy ocupados haciendo cosas de gente adulta normal, de esos de traje gris y los pies bien plantados en la tierra. Tal vez la vida sería más fácil si fuera un zombie de esos, tal vez me den trabajo de mesera en algún café pinchurriento del centro de Tlalpan, tal vez debí hacerle caso a mi madre y vender mi dignidad en una escuela, cualquiera de ellas. Estoy cansada del mundo, en general. Tengo ganas de dormirme de aquí a que empiece abril. Y me siento estúpidamente hipócrita publicando frases positivas en mi página, como el payaso aquél que se le había olvidado cómo reir. Ya no sé qué hacer para rearmarme, soy como el jarrito azul de porcelana que se cayó y se rompió en pedacitos. Ya no sé cómo maquillar las lágrimas. Ya no sé si tenga caso.

viernes, 14 de marzo de 2014

Alcohol e ingenuidad

Las noches se han vuelto frustración, ganas de hacer de todo, de volar, tomar, fumar, hacer que esta vida parezca en realidad viva. Quiero volver a sentirme como la adolescente estupida que fui y nunca crei ser. Tiene sus ventajas la ignorancia, esa libertad segura, esos dias en que todo estaba en su lugar y yo no me di cuenta, todo ese tiempo desperdiciado. Tenía una madre que me cuidaba cada dolor de garganta, un poodle que me amaba, un techo seguro y una bicicleta. Qué mas podia pedir, pedi demasiado y no me di cuenta. No puedo culpar a nadie ás que a mi. Me doy cuenta de que estoy borracha cuando empiezo a morder los cigarros y fumar más de lo que puedo y deberia. Extrañaba perder el piso, debería hacerlo más seguido. Tal vez si no me limitara tanto tendría más amigos, más historias qué contar, más "bixianécdotas" qué recordar. Comienzo a creer que es posible que uno sea más bien lo que es cuando está borracho, lo que me lleva a preguntarme quién soy en realidad. Cuando estoy así bailo, río, juego, cuando no, soy una vieja mamona aburrida como cualquier otra. Extraño quemar mi restirador por accidente con marcas de cigarro y el olor a marihuana mezclado con cerveza. Me extraño a mi misma y lo que era cuando fui libre, ese par de veces en que me sentí realmente libre. Ya ni siquiera lloro como antes.

lunes, 10 de marzo de 2014

Música

Últimamente he soñado música. Cierro los ojos y ahí está, simple, pero a la vez infinitamente compleja. Es como si la música fuera sólo música, sin intérprete ni instrumento, está ahí flotando en el aire, sin el "boing" de las cuerdas de la guitarra ni golpes de teclas de piano ni la vibración de los vientos. Es sólo música, simple y llano sonido. Es un sonido que envuelve, no el frío mecánico de la música digital, es cálida, triste. Se parece un poco a mi. Quisiera haber estudiado música y poder escribirla, enseñarle al mundo la bella música de mis sueños. A veces me pregunto qué hubiera sido de mi si le hubiera tenido un poco más de paciencia  a la guitarra. Si hubiera escuchado el consejo de algún desconocido que me dijo "La guitarra siente, no la abandones". Pero hay una razón por la que elegí los colores en lugar de los sonidos; la guitarra lloraba, los colores cantan. Extraño el olor del ron barato que escondía en un rincón de mi closset y salía a pasear en noches solitarias en que sólo alumbraba la luz de la pantalla, las tardes de paseo por Coyoacán, las quemaduras del cigarro en las orillas de mi restirador. Lamento no haber tomado suficientes fotos de la ventana, el faro que confundía con la luna entre copas y letras, letras y más letras. Esos tiempos en que tenía tiempo para perderlo y buscar música nueva. Todo es nuevo para un adolescente, todo es de colores extravagantes, parece que el tiempo se acaba cuando no es así, uno quiere comerse el mundo porque parece girar demasiado lento. Cómo fui a desperdiciar así esos días, emborrachándome sola en las noches y durmiendo en los días, tenía toda la energía para llevar mi bici al fin del mundo y estaba demasiado preocupada de que el mundo pudiera lastimarme. Tenía la fuerza para defenderme, el tiempo para perderlo, una bicicleta. Tenía alas. Soñaba con volar pero nunca me atreví a saltar por la ventana y hacerlo de veras, volar, volar tan lejos como me fuera posible.

Últimamente he soñado música, y me da por pensar que tal vez debí tenerle más paciencia a mi guitarra y escribirla. Y luego recuerdo que aún tengo alas y ganas de volar. Y una bici, la fuerza que me queda y una guitarra haciendo polvo en algún lugar del closset.