viernes, 23 de mayo de 2014
Una lluvia de estrellas más
miércoles, 21 de mayo de 2014
Regresiones. Un nombre para la guitarra.
jueves, 1 de mayo de 2014
Mamá
Es fácil desilusionarse de este mundo y entiendo la decisión que tomaste. Nunca te culpé por nada, cada detalle de esta vida tenía que haber sido como fue para que hoy yo sea quien soy, y lo agradezco. Yo sé que hiciste lo mejor que pudiste y no hay nada que yo hubiera querido diferente. Cuando hiciste no sé qué meditación para acortar la línea de tu mano yo creí que acortarías unos pocos años, que aún conocerías a tus nietos, que no era posible alterar tanto la vida. Pero tú tuviste ese poder y creí también que tú tendrías el poder de deshacerlo, de escuchar las palabras de los que te dijeron que podías alimentarte de prana, pero fue tu decisión no hacerlo, y no te culpo, aún cuando no puedo decir que no voy a extrañarte. Yo sé que siempre me harás falta, que nunca dejaré de amarte y que te seguiré viendo cada vez que me vea en el espejo. Sé también que esta vida es pasajera y que probablemente pronto seremos ratas juntas y seremos amigas, hermanas, madres, hijas varias veces más.
miércoles, 30 de abril de 2014
Manifiesto
Manifiesto
Sobre la muerte
Sobre mi muerte
Moriré sana, fuerte y lúcida de un paro cardiaco inexplicable mientras duermo en mi cama.
Moriré antes que mi hija y despues de escribir muchos libros y vender muchos cuadros.
Morire en una casa digna y limpia, abundante en amor, felicidad y comida
Moriré el día que Dios quiera. Evitaré toda acción, palabra y pensamiento que pudiera intervenir en ese proceso.
martes, 29 de abril de 2014
Te soñé
La recámara era de madera y cristales, grande, muy sencilla pero a la vez muy elaborada. Era mi recámara, tenía baño con jacuzzi y un techo doble a lo mínimo de altura. El baño tenía altura normal y sobre el techo de éste había un estudio, computadoras, restirador, escritorio. Yo estaba en la cama cuando llegaste, acostada, mi yo del futuro te llamó pero antes me escuchaste a mi. Tenías la piel blanca, no demasiado blanca, y unos cachetes que podría haber usado de almohadas. Unos ojos enormes, oscuros, como dos almendras gorditas, brillantes. Tenían un brillo conocido, un "algo" especial, y una mirada triste, como la mía. Sobre tus hombros caían caireles negros y brillantes, largos hasta la cintura, resortitos que se movían con tu pequeña cabeza, como volando, cuando volteaste hacia mí. Una nariz pequeña y redondita como todas las narices de niña y labios rosas. Te pregunté cómo te llamabas, me dijiste que Lorena Isabel.
viernes, 11 de abril de 2014
Albahaca
Cómo me haría falta un poco de magia en estos días, un descanso, un "algo" que me haga creer que todo va a estar bien, algo que de veras me haga creer. Estoy cansada de mirar al cielo y preguntar. Dicen que la hora más oscura es justo antes del amanecer, y yo sigo sin creer que todavía sea posible más oscuridad, y me aterra pensar que aún las cosas pueden ser peores. Pero, por otro lado, tal vez me hacía falta una noche oscura para saber quiénes son realmente los que estarían conmigo aunque no tenga una historia divertida qué contarles, quiénes están ahora más que cuando mi vida no era una completa tragedia. Y yo ya no sé cómo decir gracias, ya no sé qué hacer para tratar de explicarles que soy así no porque no me importen, sino porque no sé cómo decir "te quiero".